¿Cómo es posible obtener lo que necesitas, cuidar una relación y no traicionarte a ti mismo, todo en la misma conversación?
Esto no es una contradicción, sino una habilidad que se puede aprender, y todo empieza con entender los tres objetivos que están en juego cada vez que interactuamos con otras personas.
Qué encontrarás en esta lectura:
- ¿Qué es la efectividad interpersonal?
- ¿Por qué es importante esta habilidad? La interdependencia como condición humana
- Los objetivos de la efectividad interpersonal: la metáfora del taburete
- ¿En qué pata del taburete estoy teniendo problemas?
¿Qué es la efectividad interpersonal?
La efectividad interpersonal es un concepto desarrollado desde la terapia dialéctico conductual (DBT), que se utiliza en el ámbito de las relaciones interpersonales, e implica dominar el equilibrio entre lograr nuestros objetivos, cuidar nuestras relaciones y preservar nuestra propia dignidad cuando nos comunicamos con otras personas.
Esta habilidad es especialmente importante si es común este tipo de situaciones en tus relaciones interpersonales:
- Estas expuesto a constantes problemas de pareja o interpersonales.
- Hay dificultad para poner límites.
- Sientes que habitualmente tienes que ceder ante los demás a costa de tu propio bienestar,
- Una de las partes continuamente impone su voluntad.
La DBT, desarrollada por Marsha Linehan, parte de una premisa poderosa: las habilidades interpersonales se pueden aprender. Nadie nace sabiendo cómo comunicarse de forma efectiva, establecer límites con respeto, ni resolver un conflicto de pareja sin que la relación salga afectada, pero, como pasa con cualquier otro tipo de destreza, se pueden aprender poniendo en práctica ciertas habilidades.
«La efectividad interpersonal es la danza de la reciprocidad: aprender a pedir lo que necesitamos y a decir que no cuando debemos, sin destruir los puentes que nos conectan con los demás.»
¿Por qué es importante esta habilidad? la interdependencia como condición humana
Uno de las ideas más dañinas que trata de trabajar la terapia dialéctico conductual es el de la ultraindependencia: la creencia de que necesitar de otros es una señal de debilidad. Los humanos nos asemejamos a los pingüinos emperador en la Antártida, que se unen unos a otros para formar círculos compactos para sobrevivir al frío extremo. Ninguno resiste solo sin este apoyo colectivo. Los que se apartan, no logran sobrevivir.
Los seres humanos somos seres sociales, inherentemente interdependientes, que no estamos preparados para el aislamiento. Por tanto, necesitamos habilidades efectivas para comunicarnos con nuestros pares. Hacer solicitudes, dar lo que podemos frente a las peticiones de otros, poner límites con respeto, cuidar los vínculos y la propia dignidad en el proceso, no son debilidades: son las condiciones para que los vínculos sean sostenibles y genuinos.
Las habilidades interpersonales no buscan hacer nuestras relaciones más calculadas y robóticas, al contrario, el propósito es fortalecer vínculos haciéndolos más honestos con lo que necesitamos, más cuidadosos con quienes amamos y más fieles a quienes somos.
Los objetivos de la efectividad interpersonal: la metáfora del taburete
Imagina un taburete de tres patas. Este taburete puede tener la madera más resistente y el mejor barniz, pero si una de sus patas falla, simplemente deja de servir a su propósito. No importa cuan íntegras se encuentren las dos patas restantes.
Así es como funciona la efectividad interpersonal. En cada interacción humana, una conversación difícil con la pareja, una negociación en el trabajo, el momento de establecer un límite; hay tres objetivos que operan simultáneamente. Cuando descuidamos uno, aunque logremos los otros dos, algo importante se pierde.
Los objetivos de la efectividad interpersonal son los siguientes:
Efectividad en el objetivo
Primera pata del taburete
Efectividad en la relación
Segunda pata del taburete
Efectividad en el autorrespeto
Tercera pata del taburete
Efectividad en el objetivo
La primera pata del taburete se centra en la capacidad de lograr obtener lo que necesitamos en una interacción: pedir algo de forma directa, obtener un recurso, o saber decir que no a peticiones que no queremos o no podemos cumplir.
Una de las razones más frecuentes por las que los problemas de pareja y las relaciones en general se vuelven insatisfactorias es porque las personas no piden, o no saben pedir lo que quieren. Esperan, muchas veces erróneamente, que los demás adivinen sus necesidades y, cuando eso último no ocurre, se abre paso el resentimiento.
Aprender a decir que no es la otra cara de este mismo objetivo. Para muchas personas, negarse a algo genera una culpa tan intensa que prefieren ceder y acumular malestar, incluso a costa de su propio bienestar. La terapia dialéctico conductual reconoce esto y ofrece un protocolo de acciones, que denominaron DEAR MAN (por su acrónimo en inglés), que se emplea para que las personas puedan comunicarse con otros, manteniendo siempre la mira en su objetivo, sin agresividad y sin perderse en el proceso.
La clave de esta pata es ser claro y persistente: tener muy claro qué se quiere antes de empezar a hablar y no perder de vista esa meta aunque la conversación se complique.
Efectividad en la relación
La segunda pata del taburete responde a una pregunta fundamental: ¿cómo quedó la relación después de esta conversación? No basta con conseguir lo que queremos si en el proceso dañamos el vínculo. La efectividad en la relación exige acciones que, tras la interacción, no solo ayuden a mantener la conexión con el otro sino que idealmente la fortalezca.
Es posible ganar un conflicto de pareja y perder la pareja. Es posible obtener lo que pedimos a través de la presión o la manipulación, y descubrir que el costo fue la confianza. En este caso, el protocolo de acciones que propone la DBT es denominado GIVE (por su acrónimo en inglés), y su objetivo es evitar ese intercambio destructivo.
Mejorar la comunicación en pareja o en cualquier relación significativa pasa, casi inevitablemente, por desarrollar una de las habilidades centrales de este protocolo: la validación del otro. La validación no es más que reconocer la experiencia emocional de la otra persona, aunque no la compartamos. Una sóla palabra invalidante, por muy positiva que haya sido la conversación en su totalidad, puede impregnar toda la interacción, afectando la comunicación y su finalidad.
Efectividad en el autorrespeto
La tercera pata de nuestro taburete es, quizás, una de las más desestimadas y que con mayor frecuencia se sacrifica de forma silenciosa, especialmente en relaciones con alta carga emocional o en contextos donde hay miedo al abandono o al conflicto.
La efectividad en el autorrespeto garantiza que, en el proceso de interactuar, no sacrifiquemos nuestra propia dignidad, valores o integridad moral. Es común ver que las personas, por temor a perder una relación o generar un conflicto, ceden ante situaciones que las humillan o contradicen lo que necesitan y valoran.
El problema de establecer límites no siempre es no saber cómo hacerlo. A veces es que, en el fondo, creemos que no tenemos derecho a tenerlos, o que ponerlos equivale a ser egoísta, difícil, o poco afectuoso. Para esto DBT propone el protocolo de acciones FAST (por su acrónimo en inglés), para aprender a ser justo con uno mismo, a sostener los propios valores como algo innegociable y a comunicarse con veracidad en nuestras interacciones personales.
Cómo aprender a decir que no sin sentirse culpable es, en gran medida, una pregunta sobre autorrespeto. La culpa aparece cuando hemos interiorizado que nuestras necesidades valen menos que las de los demás. Trabajar esta pata del taburete implica cuestionar esa creencia desde la raíz.
¡Fortalece tus vínculos empezando por ti!
Para establecer relaciones honestas que fortalezcan el vínculo y respeten tu dignidad, es muy importante iniciar por el autoconocimiento.
Obtén una herramienta práctica y sin costo que te ayudará a identificar lo que te pasa y lo que haces para lidiar con ello.
¿En qué pata del taburete estoy teniendo problemas?
Esta es la pregunta que la DBT invita a hacerse con frecuencia, no como crítica, sino como orientación y autoconocimiento. La mayoría de los problemas relacionales, como los problemas de pareja, las dificultades para establecer límites, los ciclos de resentimiento, la dificultad para mejorar la comunicación; pueden rastrearse hasta una o más de estas tres patas.
- ¿Obtienes lo que necesitas pero sientes que dañas a las personas que te importan? La pata 2, efectividad en la relación, necesita atención.
- ¿Cuidas tanto la relación que nunca dices lo que quieres o no sabes cómo aprender a decir que no sin sentirte culpable? Las patas 1 y 3, efectividad en el objetivo y el autorrespeto, necesitan atención.
- ¿Consigues objetivos y mantienes relaciones, pero sales de cada interacción sintiéndote vacío o traicionado contigo mismo? La pata 3, el autorrespeto, está cediendo.
No existe una persona que tenga las tres patas perfectamente equilibradas todo el tiempo, de hecho lo más común es que la crudeza de nuestra cotidianidad nos orille a sacrificar algunos objetivos. La maestría interpersonal no es un destino: es una práctica continua de ajuste, conciencia y buscar volver al equilibrio.
Pero en este proceso de responderte esta pregunta no tienes que estar solo/a, de hecho es aquí donde cobra relevancia el acompañamiento psicoterapeútico, para ayudarte a evaluar cómo están estas habilidades en ti y planificar metas que pongan en marcha el desarrollo de acciones que te puedan ayudar a mejorar la comunicación y tener relaciones más sólidas y honestas con las necesidades de ambas partes.
Referencias:
Esmail, J. J. (2021). DBT Metaphors and Stories: Understanding the Skills that Make Life Worth Living. Routledge.
Aviso importante: Este artículo tiene fines psicoeducativos y no sustituye una valoración o tratamiento profesional. Si estás atravesando un momento difícil, te animamos a buscar acompañamiento de un profesional de la salud mental.
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Aprender a relacionarse de forma efectiva no significa volverse estratégico, robótico o frío. Significa empezar a vivir las relaciones interpersonales con más claridad, más respeto y más presencia. Los protocolos de DBT son guías teóricas y prácticas de acciones que pueden ayudarte a lograr esto.
En el artículo «Mejorar la comunicación y poner límites: estrategias de la Terapia Dialéctico Conductual« conversamos sobre cuáles son las acciones de cada uno de los protocolos mencionados en el presente artículo.
¡Te espero ahí!
Sobre el autor
Terapeuta ACT online / Especialista en Psicología Clínica Comunitaria (FVP 14.290) / Master en Psicología / +10 años de experiencia como psicoterapeuta
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