Todos llegamos a un vínculo con una mochila invisible. En ella cargamos ideas sobre cómo «debería» ser el amor, cómo «debería» comportarse la otra persona y qué significa sentirse seguro. A esas ideas las llamamos expectativas, y aunque parecen simples pensamientos sobre el futuro, en realidad son mucho más profundas de lo que solemos creer.
Desde la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), comprender qué son las expectativas —y cómo se forman— es un primer paso fundamental para entender por qué surgen tantos problemas de pareja incluso cuando ambas personas se aman genuinamente.
Qué encontrarás en esta lectura:
- Qué son las expectativas y cómo surgen
- Formas en que las expectativas distorsionan la realidad
- Problemas de pareja y fusión cognitiva
- Cómo superar problemas de pareja
Qué son las expectativas y cómo surgen
Las expectativas no sólo son ideas de «lo que espero que pase», sino esquemas relacionales que hemos ido formando en nuestra experiencia y que funcionan como lentes o gafas de sol: colorean, filtran y muchas veces distorsionan la forma en que percibimos a los demás y a nosotros mismos dentro de un vínculo.
Las expectativas personales no aparecen de la nada, son el resultado de una historia de aprendizaje que empezó mucho antes de conocer a nuestra pareja actual, especiamente con los cuidadores primarios y personas significativas con las que nos relacionamos en la infancia.
Cuando necesidades emocionales básicas, como la seguridad, la conexión o la autonomía, no se satisfacen adecuadamente durante la niñez, aprendemos algo de nuestro mundo y lo esquematizamos para intentar darle sentido y anticiparlo a futuro. Teóricamente se considedera a estos esquemas como redes de lenguaje (sonidos, imágenes, símbolos) que generan conexiones automáticas con las que nos enfrentaremos a contextos similares en el futuro.
Un ejemplo claro: una persona que vivió experiencias de rechazo puede desarrollar ideas sobre el mundo y sobre sí misma relacionadas al abandono, de forma que su mente se convierte, sin que lo elija conscientemente, en una especie de máquina de predecir peligros, interpretando cualquier señal mínima como evidencia de que será dejada o abandonada nuevamente.
«La efectividad interpersonal es la danza de la reciprocidad: aprender a pedir lo que necesitamos y a decir que no cuando debemos, sin destruir los puentes que nos conectan con los demás.»
Formas en que las expectativas distorsionan la realidad
Interpretación del presente
El esquema relacional responde a la pregunta «¿qué está pasando entre nosotros?» filtrando los hechos. Si alguien tiene un esquema de desconfianza, puede interpretar que su pareja llegó tarde no como un simple retraso por tráfico u otra razón, sino como una señal de engaño o desinterés.
Atribución de intenciones
Los esquemas intentan responder a nuestro cuestionamiento sobre «¿por qué está pasando esto?», «leyendo» la intención del otro basándose en la historia antigua, no en la evidencia actual o lo que está pasando en el presente.
Predicción del futuro
los esquemas generan expectativas rígidas sobre «¿qué pasará después?», creando profecías autocumplidas: si alguien espera ser criticado por tener un esquema de defectuosidad o de que algo está mal con él, actuará de forma defensiva, lo cual probablemente provocará la misma tensión que tanto temía.
Problemas de pareja y fusión cognitiva
Aquí llegamos a un punto clave para entender qué son los problemas de pareja desde esta mirada.
El problema clínico no es tener expectativas o esquemas, de hecho es normal que nuestra mente relacione cosas, genere historias a partir de ello y les atribuya un significado. El problema entra cuando ocurre otro proceso que, según la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), también hacemos comúnmente: fusión cognitiva.
Estar fusionado significa tratar la expectativa o el juicio como una verdad absoluta, en lugar de reconocerla como un producto de la mente o un pensamiento, influenciado por nuestro pasado. Cuando esto ocurre, reconocemos los problemas de pareja no tanto por lo que objetivamente sucede entre dos personas, sino por la rigidez con la que cada quien defiende su propia versión de la historia.
Pero esto no se queda sólo en una distorsión, esto afecta el vínculo de forma que la manera en que las personas tratan de afrontar lo que piensan, especialmente para huir de lo que esto le genera (evitación experiencial), puede ser a través de conductas que dañen el vínculo, como: atacar, exigir, retirarse emocionalmente, intentar imponerse y contorlar al otro.
Estas acciones, aunque comprensibles como intentos de protegerse, suelen ser precisamente las que agravan los problemas de pareja en la convivencia diaria, alimentando un círculo de reacción y malentendido que se retroalimenta a sí mismo sin fin.
¡No eres tus pensamientos!
No importa lo difíciles que sean muchas veces las expectativas, los pensamientos siguen siendo solo pensamientos, no son la realidad ni lo que eres como persona.
Descarga el recurso que he preparado con una ejercicio para identificar cómo funcionan tus pensamientos difíciles: cuándo aparecen, cuál es tu reacción automática frente a ellos y si te alejan de lo que más te importa.
Cómo superar problemas de pareja
Entonces, ¿cómo solucionar problemas de pareja cuando el origen está en algo que se ve tan difícil de cambiar o superar? La propuesta de la psicoterapia contextual es honesta y, a la vez, esperanzadora: el objetivo no es necesariamente cambiar la lente o eliminar el esquema, porque estas historias están profundamente arraigadas en la historia de aprendizaje de cada persona y ciertamente son difíciles de modificar porque no podemos cambiar el pasado.
En su lugar, el trabajo desde ACT es que las personas desarrollen flexibilidad psicológica, es decir, la capacidad de notar cuándo está viendo el vínculo y la relación a través de esos lentes y elegir actuar siguiendo sus valores personales, (qué persona quiere ser dentro de la relación), en lugar de reaccionar automáticamente a lo que piensa.
La curación ocurre cuando aprendemos a quitarnos las gafas por un momento, reconocer la historia como lo que es, un pensamiento, imágenes que reproduce nuestra mente, y no un hecho absoluto; para así reconectar con la persona real que tenemos enfrente.
Si te reconoces en algo de esto, vale la pena recordar algo importante: haber aprendido esquemas y expectativas no te hace una mala pareja ni significa que algo esté «roto» en ti. Es, simplemente, lo que hace la mente humana para intentar protegernos de situaciones difíciles que tuvimos que enfrentar. En el trabajo terapéutico no vamos a pelear contra esa mente que hace lo mejor que puede, sino que vamos a aprender a mirarla con más distancia y más compasión, para poder elegir cómo queremos relacionarnos con quienes queremos, incluso cuando las viejas historias sigan apareciendo.
Referencias:
Cruz, J., Duelo. Tratamiento basado en ACT. Hayes, S. Get Out of Your Mind Into Your Life. Lev, A. & McKay, M. Acceptance and Commitment Therapy for Couples. Stoddard, J., Imposter No More.
Aviso importante: Este artículo tiene fines psicoeducativos y no sustituye una valoración o tratamiento profesional. Si estás atravesando un momento difícil, te animamos a buscar acompañamiento de un profesional de la salud mental.
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Las expectativas que nos hacemos del mundo no sólo están presentes en los vínculos que formamos con personas importantes para nosotros.
En el artículo «Expectativas vs. valores personales: cómo pasar de valorar el resultado a valorar el proceso» conversamos sobre cómo las expectativas también juegan un rol muy importante en nuestro desarrollo personal y profesional.
¡Te espero ahí!
Sobre el autor
Terapeuta ACT online / Especialista en Psicología Clínica Comunitaria (FVP 14.290) / Master en Psicología / +10 años de experiencia como psicoterapeuta
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