Si alguna vez has sentido que luchar contra tus propios pensamientos o emociones solo te hunde más, este artículo es para ti.
Vamos a hablar del Modelo Hexaflex, la estructura central de la Terapia de Aceptación y Compromiso (más conocida como ACT), un enfoque que no busca eliminar el dolor, sino ayudarte a construir una relación distinta con él.
Qué encontrarás en esta lectura:
- ¿Qué es la Terapia de Aceptación y Compromiso?
- Los seis pilares del Modelo Hexaflex
- ¿Para qué sirve la Terapia de Aceptación y Compromiso?
- Una vida significativa, no una vida sin dolor
¿Qué es la Terapia de Aceptación y Compromiso?
La terapia de aceptación y compromiso es una metodología con base científica que propone que el sufrimiento humano no se resuelve intentando controlar o suprimir lo que sentimos, sino desarrollando flexibilidad psicológica: la capacidad de abrirte a tu experiencia interna, estar presente y moverte hacia lo que valoras, incluso cuando eso resulta incómodo.
Para explicar cómo se logra esto, ACT se apoya en un modelo visual llamado Hexaflex, representado como un hexágono en el que seis procesos interdependientes trabajan juntos.
Frente a este modelo existe también su contracara, el llamado inflexahex, que describe el contrario de cada uno de los procesos del hexaflex y cómo la fusión con nuestros pensamientos y la evitación de lo que sentimos son justamente lo que nos mantiene atrapados en determinadas problemáticas.
Veamos cada uno de los seis pilares del hexaflex en la terapia de aceptación y compromiso.
Los seis pilares del Modelo Hexaflex
1. Aceptación: abrir espacio al dolor
La aceptación no es resignación, ni significa aguantarte o rendirte ante el malestar. La aceptación para ACT es la disposición a experimentar pensamientos, sentimientos y sensaciones incómodas de manera plena, sin defenderte de ellas.
Se ha observado que, como ocurre con la arena movediza, cuanto más luchamos contra lo que sentimos, más nos hundimos en ello. La aceptación propone algo distinto: dejar de pelear para redirigir esa energía hacia reconocer lo que te pasa. Es, en el fondo, soltar la cuerda en ese tira y afloja constante que a veces mantenemos con nuestras propias emociones.
La aceptación se relaciona mucho con la autocompasión. Si buscamos una definición de autocompasión, podríamos decir que es la capacidad de tratarte con la misma comprensión y calidez que ofrecerías a alguien que quieres, especialmente cuando le reconoces en momentos de dolor o fracaso.
Un ejemplo de autocompasión sencillo sería, ante un error, decirte algo como «esto duele, y es humano equivocarse» en lugar de castigarte con dureza por sentirte de una forma. La compasión y la autocompasión no eliminan el malestar, pero sí cambian el trato que te das mientras lo atraviesas, y en eso se parecen mucho al espíritu de la aceptación.
2. Defusión cognitiva: observar los pensamientos, no fundirte con ellos
La defusión cognitiva es uno de los procesos más conocidos entre las técnicas de la terapia de aceptación y compromiso. Su objetivo es cambiar la relación que tienes con tus pensamientos.
Cuando estamos fusionados con un pensamiento, lo vivimos como si ese pensamiento fuera la realidad misma. La defusión invita a dar un paso atrás, tomar perspectiva o lejanía del pensamiento, y observarlo como lo que es: un evento mental transitorio, no una verdad absoluta.
No es lo mismo pensar «soy un fracaso» que reconocer «estoy teniendo el pensamiento de que soy un fracaso». Esa pequeña distancia, repetida con práctica, hace que las palabras pierdan ese poder casi dictatorial que a veces ejercen sobre lo que hacemos.
3. Contacto con el momento presente: estar aquí y ahora
Este pilar tiene una relación muy directa con el mindfulness, o la atención plena, y consiste en mantener el foco atencional no en el pasado, ni en el futuro sino en lo que ocurre en el aquí y ahora, tanto dentro de ti (pensamientos, emociones, sensaciones físicas) como en tu entorno (acciones, ruidos, eventos, momentos).
Es común perdernos en rumiaciones sobre el pasado o en preocupaciones sobre el futuro. El contacto con el momento presente entrena la capacidad de notar lo que sucede en el presente, con curiosidad y apertura, en lugar de vivir en piloto automático o atrapado en bucles temporales de la mente.
4. El yo como contexto: el observador estable
El yo como contexto es un término que ACT ha empleado para describir al yo, como ese espacio donde ocurren todas tus experiencias sin que seas necesariamente definido por ellas.
Una metáfora útil para comprender este concepto es la del tablero de ajedrez: tú eres el tablero, el contexto que permanece estable, mientras que tus pensamientos y emociones son las piezas que se mueven y juegan sobre él. El tablero no gana ni pierde la partida, simplemente la sostiene, es el sitio donde pasa todo.
Reconocerte como ese observador estable, y no como cada pensamiento que pasa por tu mente, es una de las bases de la flexibilidad psicológica.
5. Valores: elegir la dirección de vida
Aquí llegamos a uno de los procesos centrales del modelo hexaflex. Los valores personales son las direcciones de vida que eliges y funcionan como los puntos de una brújula que te orientan, no como metas en tu recorrido. Nunca llegas a un valor, el valor te acompaña en el camino.
A diferencia de las metas, que se pueden completar (ej., comprar una casa, terminar un proyecto), los valores son cualidades de tus acciones que puedes manifestar en cualquier momento, como ser una persona cariñosa o ser una persona honesta.
Para ACT, trabajar con los valores personales es clarificar qué es lo que de verdad importa para ti, qué tipo de persona quieres ser mientras atraviesas tu recorrido por la vida.
6. Acción comprometida: dar pasos firmes
La acción comprometida para el modelo hexaflex se trata de construir patrones de comportamiento que se alinien de forma efectiva con los valores personales elegidos, incluso cuando aparecen barreras psicológicas y contextuales dolorosas en el camino.
Por ejemplo, si tu valor personal es cuidar tu salud física con deporte y alimentación, la acción comprometida sería que, incluso cuando fallas en acciones saludables por alguna circunstancia que se presente en tu vida, eventualmente vuelvas a ellas porque sería volver a lo que es importante para ti.
Es el compromiso de seguir caminando en la dirección elegida (los valores personales), y de renovar esa intención cada vez que te el camino se pone difícil. No se trata de actuar a la perfección, sino de volver a ese compromiso cada vez que sea necesario.
¿Para qué sirve la Terapia de Aceptación y Compromiso?
Una de las preguntas más frecuentes es, precisamente, para qué sirve la terapia de aceptación y compromiso. La respuesta corta es que el modelo hexaflex ha ayudado a muchas personas a vivir de forma más plena y coherente con lo que valora, incluso cuando la vida les trajo dolor, incertidumbre o pérdida.
Las múltiples aplicaciones de la terapia de aceptación y compromiso abarcan distintos contextos clínicos, entre ellos:
Burnout
Trabajando la relación con el agotamiento y reconectando con lo que da sentido al trabajo y a la vida personal.
Ansiedad
Ayudando a reducir la lucha contra los pensamientos y sensaciones ansiosas, para dejar espacio a la acción valiosa.
Duelo
Acompañando el proceso de pérdida sin patologizarlo, integrando el dolor como parte de una vida que sigue teniendo sentido.
Trauma Complejo
Apoyando a la persona a relacionarse de otra manera con su historia, sin quedar atrapada en ella.
Relaciones de pareja
Aplicando los principios de aceptación y valores compartidos a la vida en común.
Una vida significativa, no una vida sin dolor
Para el Modelo Hexaflex hay una idea central: la salud mental no es la ausencia de síntomas, sino la capacidad de vivir activamente y con propósito, a pesar del dolor presente en muchas de nuestras realidades.
Integrar los seis procesos del hexaflex: aceptación, defusión cognitiva, contacto con el presente, el yo como contexto, valores y acción comprometid; permite que los grandes desafíos de la vida, dejen de ser obstáculos insuperables para convertirse en el contexto donde, de todas formas, se puede construir una vida que valga la pena vivir.
Este artículo tiene fines psicoeducativos y no sustituye una valoración o tratamiento profesional. Si estás atravesando un momento difícil, te animamos a buscar acompañamiento de un profesional de la salud mental.
Referencias: Boone, M., & Gregg, J. The Acceptance and Commitment Therapy Skills Workbook. Cruz, J., Duelo. Tratamiento basado en ACT. Harris, R. ACT with Love. Harris, R. How to grieve what we’ve lost. Hayes, S. Get Out of Your Mind Into Your Life. Lev, A. & McKay, M. Acceptance and Commitment Therapy for Couples. Walser, R., & Westrup, W. You are not your trauma. Sears, R. ACT with Anxiety. Stoddard, J., Imposter No More.
Aviso importante: Este artículo tiene fines psicoeducativos y no sustituye una valoración o tratamiento profesional. Si estás atravesando un momento difícil, te animamos a buscar acompañamiento de un profesional de la salud mental.
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El modelo hexaflex es una propuesta diagnóstica y aplicada que ha propulsado ACT para solucionar desde la psicoterapia las limitaciones que el modelo de diagnóstico médico ha mostrado al ser aplicado en psicología.
En el artículo «El nuevo modelo transdiagnóstico en psicoterapia: más allá del diagnóstico» conversamos brevemente sobre el modelo transdiagnóstico y su propuesta revolucionaria para la psicoterapia.
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Sobre el autor
Terapeuta ACT online / Especialista en Psicología Clínica Comunitaria (FVP 14.290) / Master en Psicología / +10 años de experiencia como psicoterapeuta
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