El nuevo modelo transdiagnóstico en psicoterapia: más allá del diagnóstico

Si alguna vez has sentido que tu ansiedad, tu tristeza o tu agotamiento no encajan del todo en ninguna «etiqueta», no estás sola ni solo en esa sensación.

La psicología contemporánea está empezando a mirar más allá de los diagnósticos cerrados y apostando por un enfoque que está cambiando la forma en que entendemos el malestar psicológico: el modelo transdiagnóstico.

Qué encontrarás en esta lectura:

Cambiando la mirada: de la etiqueta al proceso

Durante mucho tiempo, la psicología y la psiquiatría han organizado las problemáticas psicológicas en categorías separadas: trastorno de ansiedad, depresión, trastorno de pánico; cada una con su propio manual de instrucciones. En el panorama actual de la salud mental, el modelo transdiagnóstico ha surgido como un paradigma revolucionario, impulsado en gran medida por el desarrollo de las Terapias Contextuales, como respuesta crítica a las problemáticas inherentes al modelo diagnóstico psiquiátrico tradicional (basado en el DSM o el modelo médico). 

Mientras que el sistema tradicional, y más ampliamente usado, busca categorizar el sufrimiento en «enfermedades» específicas, el modelo transdiagnóstico se centra en los procesos subyacentes que son comunes a una amplia gama de dificultades humanas.

En este sentido, la aproximación de cada modelo hacia las problemáticas psicológicas es muy diferente:

Modelo psiquiátrico

«¿Qué trastorno tienes?»

«¿En qué etiqueta diagnóstica encaja lo que sientes?»

Modelo transdiagnóstico

«¿Qué procesos psicológicos están manteniendo tu situación?»

Limitaciones del modelo psiquitátrico en psicoterapia

No es un secreto que el modelo de diagnóstico médico es ampliamente empleado en todo el mundo, y, aunque tiene sus ventajas como un sistema decriptivo, también se han observado limitaciones imposibles de ignorar en el ámbito de la psicología.

La "medicalización" del sufrimiento

El modelo tradicional tiende a medicalizar los problemas psicológicos, enmarcándolos como problemas de salud mental arraigados exclusivamente en el individuo (biología o personalidad), ignorando la mayor parte de las veces las circunstancias históricas, sociales y culturales que contribuyen al malestar, enviando el mensaje implícito de que la persona está «rota» y debe ser «arreglada».

Énfasis en la reducción de síntomas

La psiquiatría tradicional se centra en la eliminación o reducción de síntomas (como la ansiedad o la depresión). Sin embargo, en la práctica se ha observado que intentar controlar o suprimir pensamientos y sentimientos a menudo resulta contraproducente, incluso incrementando la frecuencia e intensidad.

Rigidez y solapamiento entre categorías (Comorbilidad)

De forma muy frecuente, se ha observado que las categorías diagnósticas no son mutuamente excluyentes: muchas personas presentan síntomas que caen en múltiples etiquetas (como depresión y ansiedad simultáneamente), lo que dificulta un tratamiento basado puramente en diagnósticos específicos.

Suposición de la "felicidad normal"

Este modelo asume que los seres humanos son naturalmente felices y que solo una biología defectuosa o una historia anómala perturban esa paz. En contraste, las terapias contextuales proponen que el dolor es una parte normal e inevitable de la condición humana y esto cambia por completo la forma de evaluar y «diagnosticar» la situación por la que pasa una persona.

La inflexibilidad psicológica como una propuesta alternativa

La Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) es una de las corrientes que, partiendo de estas limitaciones, intenta dar una propuesta distinta a la del modelo médico para afrontar problemáticas psicológicas. ACT propone que el sufrimiento humano no nace de «enfermedades» aisladas, sino de un conjunto de procesos compartidos que denominaron inflexibilidad psicológica.

En términos sencillos, la inflexibilidad psicológica es la dificultad para estar plenamente en el presente, y actuar según lo que de verdad te importa, cuando aparecen pensamientos o emociones difíciles. No es un defecto de carácter ni una debilidad: es un patrón profundamente humano que todos, en mayor o menor medida, experimentamos.

Este patrón se puede entender a través de seis procesos que suelen presentarse entrelazados, conocidos como el «inflexahex» (que tienen su contraparte en el modelo hexaflex):

Fusión cognitiva

Comprende tomas tus pensamientos como si fueran hechos absolutos, quedando «enganchada/o» a ellos en lugar de observarlos como lo que son: pensamientos.

Evitación experiencial

Es el esfuerzo constante por controlar, esconder o escapar de lo que sientes, aunque ese esfuerzo termine costándote más de lo que resuelve.

Apego al yo conceptualizado

Es identificarte de forma rígida con una historia sobre quién eres, como «soy una víctima» o «soy un fracaso», como si esa historia fuera toda tu identidad.

Dominancia del pasado o futuro

Vivir atrapada en rumiaciones sobre lo que pasó o en preocupaciones sobre lo que vendrá, perdiendo el contacto con el aquí y ahora.

Falta de claridad de valores

Perder de vista lo que realmente te importa en la vida, navegando sin brújula.

Acción inefectiva

Insistir en formas de actuar que no funcionan para acercarte a tus valores.

Lo central no es qué sientes, sino qué función cumple

Uno de los aportes más compasivos que permite hacer este modelo es la idea de que la función importa más que la forma. Es decir, no es tan relevante qué síntoma tienes, sino qué papel cumple ese síntoma en tu vida.

Considera este ejemplo: tanto una persona con trastorno de pánico como una persona que atraviesa un burnout severo pueden recurrir al alcohol para calmar su malestar (ej., tristeza). Los diagnósticos son distintos, pero desde este modelo se considera que el proceso de fondo es el mismo: evitación experiencial. Esto le permite a quien acompaña terapéuticamente trabajar sobre la raíz común, en lugar de tratar cada síntoma como si fuera un problema completamente distinto.

Este enfoque nos invita a mirar más allá de la apariencia del malestar, y poner la mirada en el impacto real sobre el día a día y el bienestar de la persona.

Un enfoque que funciona en contextos muy diversos

Precisamente por dirigirse a procesos básicos y compartidos, este modelo ha mostrado utilidad en ámbitos muy diferentes como dolor crónico, ansiedad, depresión, tabaquismo, diabetes, estrés laboral, trauma complejo, entre otros.

Las herramientas que propone ACT, como la defusión cognitiva o el trabajo con valores personales, no dependen de acertar con el diagnóstico específico, sino de procesos que todos los seres humanos compartimos, más allá de la cultura o el contexto.

En este modelo, el proceso de diagnóstico se centra en evaluar cómo están los procesos del hexaflex en la persona. Permitiendo así la elaboración de un esquema o panorama de la situación del cual partir para realizar la intervención psicoterapéutica. Por supueso, en caso de existir un diagnóstico se le toma en cuenta como parte de la descripción de la situación, pero no como el centro de la evaluación e intervención psicológica.

Salud mental como una forma de vivir, no como ausencia de síntomas

Quizás el mensaje más esperanzador de este modelo es este: la salud mental no se trata de eliminar el dolor, porque el dolor es parte inevitable de estar vivos. Se trata, más bien, de aprender a llevar ese dolor mientras construimos una vida rica, con sentido y en dirección a lo que valoramos.

Este cambio de mirada humaniza y desestigmatiza: la persona deja de ser vista como un paciente con un trastorno para convertirse en alguien que está aprendiendo a navegar los desafíos de su propia mente dentro de su contexto particular.

Referencias: Boone, M., & Gregg, J. The Acceptance and Commitment Therapy Skills Workbook. Cruz, J., Duelo. Tratamiento basado en ACT. Harris, R. ACT with Love. Harris, R. Cuando todo cambia. La importancia del duelo. Hayes, S. Get Out of Your Mind Into Your Life. Lev, A. & McKay, M. Acceptance and Commitment Therapy for Couples. Sears, R. ACT with Anxiety. Sorensen, D. ACT for Burnout. Walser, R., & Westrup, W. You are not your trauma.

Aviso importante: Este artículo tiene fines psicoeducativos y no sustituye una valoración o tratamiento profesional. Si estás atravesando un momento difícil, te animamos a buscar acompañamiento de un profesional de la salud mental.

Sigue leyendo...

El modelo hexaflex es la propuesta de la Terapia de Aceptación y Compromiso para pasar del síntoma al proceso en el ámbito de la psicoterapia. 

En el artículo «Modelo Hexaflex: los seis pilares de la Terapia de Aceptación y Compromiso» conversamos con mayor detalle los procesos que le componen.

¡Te espero ahí!

Sobre el autor

Terapeuta ACT online / Especialista en Psicología Clínica Comunitaria (FVP 14.290) / Master en Psicología / +10 años de experiencia como psicoterapeuta

Te acompaño en tu proceso psicoterapéutico

Reserva la primera sesión de terapia online, con 10% de descuento

Sin compromiso de continuar. 100% confidencial. Te respondo en menos de 24h.

Nos enseñaron que solo se pide ayuda cuando ya no se puede más. Pero eso no es así.

¿Cómo saber si necesito terapia?

No hay una señal exacta que resuelva esta duda, pero sí recursos que te pueden ayudar a decidir si comenzar terapia es lo que necesitas ahora.

Descarga la herramienta gratuita que preparé para ti y date el espacio de escucharte para llegar a tu propia respuesta.

Lee más artículos relacionados

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio